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Pesca depredadora e ilegal en nuestros mares

Por Equipo Hanna | Hace 1 mes 1 día en Noticias | Comentarios

La Armada de Colombia no solo tiene que enfrentar al narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas y otros delitos transnacionales, sino también la pesca ilegal que viene afectando los océanos Pacífico y Atlántico, con la captura en los últimos cinco años de 244 personas, la inmovilización de 19 embarcaciones y el decomiso de 123.712 kilogramos de pesca.

De acuerdo con la información consignada en el Libro Rojo de peces marinos de Colombia, publicado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, actualmente se registran especies en peligro crítico, en peligro, especies vulnerables, casi amenazadas, de preocupación menor y otras con escasa información, debido a la pesca ilegal y, en otros casos, a la pesca legal.

El comandante del Comando Específico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, almirante Hernando Mattos Dager, en diálogo con EL NUEVO SIGLO afirmó que “uno de los principales compromisos que tiene la Armada de Colombia es la lucha contra la pesca ilegal, la protección de nuestros intereses marítimos y la protección de la pesca para nuestro pueblo isleño, el pueblo raizal y obviamente la industria pesquera autorizada por el Gobierno nacional”.

El almirante Mattos Dager precisó que, desde el 1 de enero del año en curso a la fecha, “hemos decomisado 12 toneladas de pesca ilegal, en las aguas marinas de Colombia, especialmente en los cayos del norte, cerca de Serranilla, donde encontramos, en el primer trimestre del 2021, un buque pesquero de bandera de República Dominicana en faenas de pesca ilegal”.

“En ese pesquero también fueron encontradas 60 personas que adelantaban faenas de pesca ilegal en nuestro mar territorial”, señaló.

Explicó que “La embarcación fue detenida y movilizada al puerto, por cuanto en su interior fueron encontradas 5,8 toneladas de pesca ilegal. El buque y los pescadores quedaron a disposición de las autoridades competentes para el desarrollo de las correspondientes investigaciones”.

El almirante Mattos Dager reveló que recientemente también fueron encontradas dos embarcaciones de bandera hondureña, cerca de Serranilla, las cuales fueron puestas a disposición de las autoridades de su país, debido a que en desarrollo de la persecución estas embarcaciones entraron en aguas hondureñas.

“Gracias a las excelentes relaciones con la Fuerza Naval hondureña se hizo el correspondiente requerimiento con el envío de toda la información, por cuanto en el interior de las dos embarcaciones fueron encontradas 6,2 toneladas de pesca ilegal”, indicó.

El oficial dijo que este “es el compromiso que tiene la Armada de Colombia para garantizar el respeto por los intereses marítimos nacionales y explícitamente en nuestra zona económica exclusiva”.

Aseguró que el Comando Específico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, “garantiza la pesca del pueblo raizal y a los isleños en general. Hasta ahora no tenemos ninguna queja o denuncia en el sentido de que no han podido pescar en las aguas en que históricamente han pescado”.

Destacó que “si los pescadores raizales desean ir hasta el meridiano 82, lo pueden hacer, lo mismo que los buques de pesca industrial autorizados. Lo que ocurre es que en esta jurisdicción disminuyó la pesca. El meridiano se encuentra a 250 millas de las islas nuestras. Se requiere una embarcación grande y que les permita mantenerse y sostenerse en el mar varios días”.

Insistió en que “los que tienen este tipo de embarcaciones son las empresas de pesca industrial autorizadas por el Gobierno nacional, mientras que los raizales pescan con embarcaciones menores en los bancos y en los bajos que están cerca a las islas Bolívar, del cayo de Quitasueño y de Roncador, donde se registra abundante pesca, en especial de langosta y de otras especies.

Mattos Dager explicó que debido a que la pesca ilegal pone especies en peligro crítico de extinción, “la Armada de Colombia hace cumplir estrictamente las vedas de pesca de determinadas especies en la jurisdicción del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina”.

“Cuando se inician las vedas, en determinadas épocas del año, se prohíbe la pesca del caracol pala y de la langosta, con el propósito de garantizar la supervivencia de la especie”, acotó.

Además “la Armada de Colombia trabaja para evitar la pesca depredadora con buques que movilizan numerosos pescadores, buzos y compresores para la pesca, pero estas modalidades están prohibidas. La pesca industrial debe ser con nasas, que permiten dar la oportunidad de sobrevivir a la especie y de mantenerse”.

Insistió en “la importancia de respetar las normas para garantizar la subsistencia de muchas especies y, en segundo lugar, respetar las normas y los tamaños para que la langosta pueda llegar a los períodos de reproducción y así garantizar a futuro la pesca de esta especie”.

Mientras tanto, la Jefatura de Operaciones Navales reveló a EL NUEVO SIGLO que en los últimos cinco años han sido capturados 244 pescadores y tripulantes de 19 embarcaciones sorprendidos con 123.712 kilogramos de pesca ilegal en aguas jurisdiccionales nacionales del Atlántico y del Pacífico.

La mayoría de las 19 embarcaciones fueron inmovilizadas y puestas a disposición de las autoridades competentes junto con sus tripulantes y pescadores. Tres registran bandera de República Dominicana, nueve de Colombia, tres de Jamaica, tres de Nicaragua y una de Venezuela.

Especies en peligro

De acuerdo con la información consignada en el Libro Rojo de peces marinos de Colombia, publicado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, por lo menos cinco especies se encuentran en peligro crítico. Son ellas: Pez Sierra, en el Caribe; Pez Sierra Guacapá, en el Caribe Sur y en el Pacífico Colombiano; el Sábalo, Sabaleta o Tarpón, en el Atlántico Oriental; Mero Guasa, también conocido como Goliath Grouper, que se encuentra en el interior de áreas protegidas como el Parque Natural Nacional Corales del Rosario y de San Bernardo.

También en los parques naturales nacionales de Tayrona, Bahía Portete-Kaurrele y la Reserva de la biósfera Sea Flower del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. De igual manera, el Mero Criollo, en el Caribe colombiano, por la sobrepesca y por el deterioro de su hbitat, es decir, los arrecifes.

En el libro también se registra otras especies amenazadas como la Raya Eléctrica, en el Atlántico Centro-Occidental, en la costa caribeña del norte de Colombia, en el parque Tayrona y en el Golfo de Morrosquillo; el Pargo Pluma, el Pez Loro, el Pez Loro Azul y el Pez Loro Guacamayo, todos ellos por pesca legal e ilegal con capturas de adultos y juveniles.

De acuerdo con los expertos, es necesario proteger la especie del Pez Loro, debido a que se encuentra en peligro por la acción de los pescadores, legales e ilegales, que los venden a restaurantes, porque es de vital importancia para la supervivencia de los arrecifes de coral.

“El Pez Loro y los arrecifes de coral no se pueden separar, ninguno puede vivir sin el otro y además proporcionan alimento a otras especies”, dijo el biólogo marino Efraín Díaz.

Agregó Díaz que la “sobrepesca, el cambio climático, los graves daños a su hábitat, la acidificación de los océanos, la sedimentación y la contaminación, son graves amenazas para el Pez Loro y para los arrecifes de coral”.

Fuente: "El Nuevo siglo"

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